“Jaula de ánimas”. Matemática descontrolada.

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La innovación, metáfora casi siempre asociada a la Revolución, deja de ser muchas veces un recurso meramente técnico, para convertirse una actitud filósófica, existencialista, experimental, casi vital, como una especie de ¨modus vivendi¨. Lo formal, en este tipo de contextos, se convierte en un profundo ¨mensaje oculto¨, y el ávido receptor se encarga de (si quiere, puede o le apetece), descifrar el código que se le presenta.

 

Éste es el caso de la obra en la que me detengo a escribir hoy; ¨Jaula de ánimas¨, del artista mexicano Pak Frank.

Estéticamente reconozco que aún siendo plásticamente muy visual, tanto por formato como por aleatoriedad colorista, no es de mis favoritas dentro del extenso universo expresivo del artista. Sin embargo, esta pinche obra tiene ¨algo¨ que me atrapa. Muchas veces las letras son injustas con los sentimientos, y cuando digo ¨algo¨, me refiero a un conjunto de tormentos neuronales de difícil explicación humana.

 

La obra es un óleo sobre lienzo de 2,5×1,7m., formato suficiente para incluirlo en la categoría de ¨putazo¨ expresivo. De hecho, creo que es de las obras más complicadas a las que me he enfrentado presencialmente en mi vida; que más rompen con la ley de la equidad entre aquella expresión que uno ve en una foto a través de las redes sociales, versus el hecho de plantarse frente a ella y lidiarla como un toro que viene embestido contra tí. No existe cámara fotográfica ni encuadre en el Mundo, capaces de hacer justicia para la solemnidad de estos trazos a los que refiero estas líneas. Y aquí uno empieza a plantearse si realmente la fotografía fue un buen invento o no, por la cuestionable veracidad muchas veces de sus píxeles.

 

El caso es que, poniéndome hoy en la piel del lector de este post, y al ver las fotos que lo acompañan, uno puede pensar ¨este hombre está exagerando¨. Y lo entiendo perfectamente, yo pensaría lo mismo. Pero dénme por favor el chance oportuno a justificarlo todo:

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Esta obra está actualmente expuesta en forma de bienvenida en la entrada del estudio del artista, a escasos días de salir para una galería expositiva en Guadalajara Jalisco. El visitante, cuando entra en el espacio y ve ¨eso¨, automáticamente piensa que entra a un lugar diferente, no se sabe muy bien si es de diseño gráfico, si es de alguna academia de ciencia matemática, si es quizá un simple artista incomprendido al uso, o si incluso de forma sorpresiva, se halla ante una ¨genialidad¨. El caso es que la obra no deja indiferente a nadie.

 

Acercándose los 7 metros que hay que recorrer desde la puerta para ver la obra en detalle, uno ya empieza a descubrir que lo que tiene delante es una acción ¨paranormal¨ de difícil explicación. Un conjunto de ¨símbolos¨ que rompen con las teorías de la armoniosidad, pero que sin embargo y a la vez se concibe como un interesante conjunto armónico fractal. El visualizador realmente acepta ese ¨envite¨ neuronal, se deja querer por la obra, siente que no le hace daño, e incluso acepta la amistad desinteresada y transparente que le ofrece.

 

Y una vez dado este primer y peligroso paso del aproximamiento intelecto-emocional, entonces uno ya se entrega a la obra y empieza a fluírla, a navegar, a digerir su ingente cantidad de trazos, todos ordenados como una matemática, pero sin ser un conjunto matemático. Ni siquiera técnicamente se pintaron como la lógica humana pudiera adivinarlo (de arriba a abajo o viceversa), sino que todo es producto de una aleatoriedad creativa de primero líneas, luego círculos, arriba, abajo, o donde sea. Pak Frank lo justifica diciendo “La obra te manda, y tú sólo tienes que obedecerle”.

 

Porque lo que inicialmente podría evocar a un inmensísimo serial binario de ¨ceros¨ y ¨unos¨, todos repetidos de forma aleatoria para generar un código relativo y descifrable, entonces da paso a la MAGIA de descubrir que ni siquiera una sóla de las ¨ánimas¨ recogidas en esa ¨jaula¨, es igual la una a la otra, dentro de lo que supone toda esa ingente cárcel de 1.247 almas ahí encerradas (me tomé la molestia de contarlas). Todas son diferentes entre ellas, más grandes, más pequeñas, circulares, cuadradas, rectangulares, rojas, azules, negras, blancas, naranjas,… son el INFINITO imposible de digerir. Incluso cada una de ellas sería capaz de generar por sí sóla su propio cuadro, en lo que entiendo que esto es un ejercicio de indudable demostración creativa, donde el artista evidencia que es capaz de generar en un sólo cuadro, la abrumadora cantidad de 1,247 ¨minicuadros¨. (..Mis respetos). Le llegué a preguntar al artista sobre cuál era su ¨ánima¨ favorita para toda la serie ahí plasmada, y me respondió sin titubeo: ¨el Basquiatcito¨. Yo me quedo con el ¨Picassito¨. No hay volúmenes, sólo capas y trazos, millones de trazos de generan su propio volumen. Tampoco hay centros de luz, la propia paleta de color se encarga de generar la luminosidad de la obra. No existen tan siquiera puntos de fuga, la propia composición plana y fractalizada genera sus infinitas rutas de evasión.

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(Basquiatcito).

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(Picassito).

Hasta aquí la explicación plástica de la obra, abierta a innumerables interpretaciones en función del ojo con que se mire. Pero a partir de ahora quisiera entrar en el terreno de lo ¨sensorial¨, la ¨emotividad¨, el ¨por qué¨ de la obra. El universo pictórico como generador de vida, poesía, y sobre todo de movimiento. Sin el movimiento, todo está frito, frío, congelado y muerto. TODO PASA A SER MÚSICA.

 

Este cuadro se hizo en el año 2007, hace exactamente 10 años. Eran tiempos convulsos para el artista a nivel existencialista, se debatía entre el Pak ¨persona¨ y el Pak ¨artista¨, casi como cualquier religión que te obliga ya a decidirte si entrarle o no. Aquello generó en el propio artista un universo interior caótico, casi multiplicador exponencial de nuevos y desconocidos miedos, temores y fantasmas. La inseguridad se adueñaba de las decisiones del artista, todo se convertía en una ¨jaula¨, que encerraba su incapacidad de elegir y decidir por sí mismo de forma libre e independiente. Empezaban a aparecer en su vida ¨personajes¨, tanto en sus sueños como en la vida real. Gente a la que nunca había visto antes, y que ahora se convertían en personas que estaban decidiendo sobre su propio rumbo de vida, sobre lo que en teoría sólo ÉL podía y debía decidir. Se sentía usurpado, de alma robada, encerrado en un mundo que empezaba a no comprender, como un ¨tsunami¨ repentino emocional que le arrasaba sin saber cómo poder esquivarlo, tan siquiera acompañarlo. ..Miedos, y muchas ¨ánimas¨.

 

Probablemente muchos de los lectores que en este momento se encuentren aquí, hayan pasado por una experiencia similar en su vida, se hayan encontrado en la tesitura interiorista de estar obligados a tener que decidir sobre lo desconocido, y sin saber cómo. Momentos que uno se guarda como coraza en su alma por la fragilidad y el temor del darse a descubrir. Pero la diferencia para este caso concreto, es que Pak Frank quiso plasmar todo aquel capítulo de su vida en un lienzo. Y lo hizo a lo grande: en caliente, sin temores frente al lienzo, sin esos mismos miedos que en la vida real le acechaban, sin prejuicios, sin esconderse, y simplemente guiado por el instinto asesino del ¨artista¨, el que todo lo quiere contar, el que no puede callar, el que saca rédito incluso de sus miserias, para finalmente convertirlo en ¨ARTE¨. El escapismo en esencia pura.

 

Así salió su formato mural para esta ¨Jaula de ánimas¨, y para lo que la gran mayoría de la sociedad tal vez hubiese escondido trapeándolo todo bajo la alfombra. Y ésa, si me lo permiten ahora a modo de conclusión, es la grandeza de esta obra, y la honestidad del artista que la creó. Creo que me entienden.

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(Nota paralela: en ningún momento quise adentrarme en el terreno cognitivo de las dos áureas azules que sustentan la obra en su parte superior e inferior. Es parte de lo indescifrable de la obra, lo que dota de ¨personalismo¨ a todo el conjunto de las almas, lo que las transporta como continente y contenido en el camino del lienzo a la mente del espectador. Como respondía Bacon a quien intentaba desentrañar su obra: ¨ES, y ya¨.

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