Pak Frank crítico.

marrano

Dejo a continuación la crítica que mi carnal, el artista Pak Frank, hizo hace poco sobre esta obra en la foto, del otro también artista “El Gato”.

Me ha parecido oportuno recogerla aquí, porque personalmente pienso que es la mejor crítica artística que he leído nunca en mi vida, fuera de todo tipo de convencionalismos, clichés, notas teóricas, históricas, referencias nominales, antecedentes, influencias,.. sólo habla de “ARTE” en su esencia más pura, cristalina y bruta. Como los diamantes en la roca. Incluso, es tal vez hasta ciertamente irreverente, como inicialmente mandan los cánones contra la indiferencia. A mi entender, es una verdadera belleza a los ojos y al intelecto por partes iguales, y por eso quería humildemente dejarla inmortalizada por aquí. No sé qué dirán ustedes…

 

“DE NOCHE TODOS LOS GATOS SON DE COLORES ESTRIDENTES”. Pensamientos en torno a la obra de Pablo Daniel Arteaga “El Gato”.

En una pared de mi estudio cuelga una obra del Artista Pablo Daniel “El Gato” Arteaga. Es un retrato que se titula “Pedazo de puerca”, y es la representación de un marrano hecho en parte con collages de materiales diversos como aglomerado, piezas de plástico, hojas de calendario y explosiones de color también de diversos géneros, unas gotas de esmalte que se estrellan en el fondo, un línea gruesa hecha con spray negro, y ahí está el marrano que siempre me está observando con sus ojos huecos. Y lo más interesante, es que el cuadro es AUDIBLE. No tiene ningún tipo de equipo de sonido, pero ahí está el animal chillando, o más bien gritando, generando voces.

Yo siempre he dicho que una buena obra depende de cómo llega a interconectar con el espectador; “la antena” a la que la obra va dirigida. Y aquí está este ejemplo, una buena obra como un motor generador de ideas. Porque las obras de Pablo Daniel “El Gato” se sustentan en la vida misma, cruda y dura, cual debe de ser. Si estás vivo debes de sufrir; a los anestesiados que se los lleven a alguna sala de jubilados de la existencia humana.

Su obra está en la línea temática de lo que yo podría llamar “existencialismo visceral”, y aquí no estoy hablando en forma teórica, ni divagando en ideas intelectuales. La obra de “El Gato” la sientes ahí en las tripas, y a veces como una buena patada en los huevos, con intensidad, dolor y memorias de muchos lados.

Y como uno sabe, una de las formas del dolor es la memoria. Todo artista tiene a la memoria como una especie de archivero de imágenes, como herramientas que después serán armas o temas. Los temas de Pablo Daniel “El Gato” van desde el interior de la psicología humana más cruda, hasta las líneas poéticas en que los sonidos del rock y los olores del tequila se conjuntan. Habrá payasos psicóticos asesinos en serie, habrá escenas de pulquerías o de comederos de niños de la calle, habrá escenas de calaveras expresionistas, habrá grafittis en muchos muros en la calle a la vuelta de cualquier esquina, habrá diablos, ángeles borrachos cayendo del cielo, habrá paisajes del campo engañosamente tranquilos, habrá retratos de putas con sus protectores, todo huele, todo se respira, y todo se escucha. Hace muchos años Van Gogh intentaba hacer este tipo de obras, cuando se desvelaba en los cafés pintando con velas en el sombrero.

Ahí están los temas, la vida real, que duela, y que nos pique la piel.

Pero eso no es suficiente. Están también los materiales, chingar a toda la tradición que se nos hubo enseñado desde que aprendimos a comer el Arte con los ojos, comenzar a hacerlo otra vez desde cero. Olvidar lo que tenemos en la cabeza-archivo, y ser simplemente autodidactas. Mezclar materiales, ensayo y error, experimentar, echar a perder mucho, pintar hasta que nos duelan las manos y los ojos. Y si se termina una obra, quemarla y comenzar de nuevo. Devolverle al Arte todos sus poderes de negación. Comenzar desde cero, ser rebeldes y dejar bien claro que el Arte no es manejable ni cómodo. El Arte es una BOMBA, donde el contenido debe de reventarte la cabeza.

Todo eso lo entiende “El Gato”, y encerrado en su celda-laboratorio (llena de gatos eso sí), sigue invitando a muchos de los personajes que aún andan circulando por la mente de todos nosotros, en nuestra memoria más vieja, e insistiendo hasta que no estén plasmados en algo directo y material, que entonces diremos:

“Ah!, cabrón…esto ya lo había visto en algun lado… en donde…”.

EN LA VIDA MISMA está la respuesta.

Pak Frank, 2015.

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