Ante la desesperación, desobediencia civil.

El corazón me pedía hablar hoy de Lou Reed, pero al final manda la mente emputada.

Vaya auténtico “tsunami intelectual” que le pasó ayer por encima a Jordi Évole con Arturo Pérez Reverte. La verdad, nunca había visto al periodista tan descolocado ante un entrevistado, intentando de forma desesperada vender optimismo, y rindiéndose a la evidencia del PURO REALISMO ante la chorrera social de Pérez Reverte. Me imaginaba al prototipo de españolete cebollino viendo a la misma hora la serie “Aída”, con bocata de tortilla de chorizo en la mano y limpiándose los morros con el trapo de cocina (lo que Pérez Reverte llama los “acríticos”), perdiéndose esta auténtica Master Class social, y sólo podía pensar en mi interior: “España, tienes lo que te mereces”.

Tengo que reconocer desde la humildad que hace 10 años, cuando yo empezaba en esto de la denuncia social en constructivo, criticaba mucho a Arturo Pérez Reverte por lo que yo consideraba un “pesimismo imposibilista y destructivo” de su discurso que tanto seguía. Pero ya desde hace 4 años con la última etapa de Zapatero y todo el tiempo de Rajoy en el poder, mi postura se ha acercado mucho a esta nueva forma de leer la realidad. No entendía “por qué” un hombre que ha sido reportero en tantas guerras y ha visto tanta muerte en directo, podía vender en sus letras tanto de lo que yo consideraba “irracional”. Pero hoy es el día que viendo el binomio criminal y blindado entre política y poder financiero, y viendo sobre todo a la vez la insensibilidad de la sociedad ante tal situación, no me queda ninguna duda ya de que la inocencia buenista no es más que la consecuencia directa que retroalimenta este sistema. En España nos faltó en su tiempo una Revolución como dice Pérez Reverte, que en otros muchos países puso las cosas en su sitio, pero que aquí siguen apoltronadas y cada vez más situadas. En este sentido, las manifestaciones de domingo con batucadas y camisetas de colores no sirven absolutamente para nada ya. Los discursos preciosistas del Príncipe, peligrosamente nos vaticinan que el recambio para el continuismo ya está hecho.

Frente a tanta oscuridad, y frente a tanta cruda realidad, voy a intentar dar un “golpe de riñón” en esta difícil cuesta de la lucha social, y voy a dar un atisbo de esperanza a la PAH y al Sindicato Andaluz de Trabajadores, las dos únicas asociaciones sociales en este país que creo que todavía fomentan la desobediencia civil en constructivo, lo que sin duda creo que es la única solución que nos queda a las sociedades, para pensar en soluciones sin llegar al enfrentamiento armado. Yo SÍ creo en ellos, aunque son todavía muy pocos y tristemente muy descoordinados y enfocados hacia sus intereses particulares, sacrificando el interés común. Si queremos en nuestra sociedad “Derechos Humanos”, si queremos “Estado de Bienestar”, y si sobre todo queremos “Dignidad e Igualdad Humanas” para todos, nos va a tocar levantar el culo del sillón, y empezar a pensar en conciencias colectivas de “País colectivo”. Eso, o tragar. Renovarse o morir. Que nadie tenga ninguna duda de que el “Sálvese quien pueda” actual nos está condenando a todos, porque no hay mejor situación para hacer pervivir al sistema actual, que tener una sociedad dividida y egocéntrica como la que tenemos. Ésa es la lección que Pérez Reverte nos dio ayer en la tele a los que tuvimos el privilegio de verlo, y por eso lo he querido recoger hoy aquí para el que no pudo verlo. Auténtica inspiración social de la buena, y auténtico Periodismo Digno del bueno. Felicidades a los dos.

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2 thoughts on “Ante la desesperación, desobediencia civil.

  1. Gracias, no vi ayer la entrevista, la acabo de disfrutar aquí. Pero el disfrute ha sido amargo, “no hay solución, hay otras cosas, pero no son soluciones”.
    Pocos se atreven a luchar cuando todavía hay algo que perder; la lucha es para los desheredados, los desahuciados, los descastados. Es posible que cuando lleguemos a ese nivel… la solución esté aún más lejos.

    1. Hola tú Lisa,

      Eureka! (tristemente). Creo que la clave de todo esto está en cambiar el chip mental que recoges, en olvidarnos de lo que se puede perder, y empezar a pensar en lo que se deja de ganar. ¿Merece la pena tener miserias en un Mundo miserable?. Gracias, interesante.
      Abrazos.

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